A lo largo de las entradas de este blog, desarrollaremos una serie de temas que hemos propuesto para una de beca de colaboración para el presente curso 2015-2016. El proyecto, que lleva por título "Guía específica de recursos científico-técnicos aplicados a El hombre y el mundo en los textos latinos a través de las nuevas tecnologías, pretende abordar asuntos, saberes y prácticas de los antiguos. Para ello, nos basaremos en los textos que nos han llegado de diversos autores y, al mismo tiempo, facilitaremos una serie de instrumentos que nos facilitarán su estudio, no sólo desde el ámbito de la lengua, sino incluso en lo que a contexto se refiere.
Hoy en día somos capaces de decir que la ciencia ha avanzado, que ha salvado muchas vidas, que nos facilita la vida, que nos acerca los unos a los otros y un sinfín de afirmaciones más que nos hacen sacar en conclusión que se trata de algo necesario y cotidiano en pleno siglo XXI. Sin embargo, ¿sabemos cuándo surgió la ciencia? Sabemos que fue en Grecia, en Asia Menor, en donde encontramos un cambio de mentalidad del que hablaremos posteriormente y que favoreció que el hombre respondiera a sus preguntas de una manera racional. Mas cabe mencionar que los griegos se ven influidos por otros pueblos: Egipto, Mesopotamia, China y la India. La Babilonia mesopotámica había desarrollado ya desde el 3000 a. C un sistema numérico de base sexagesimal, poseía un calendario lunar, conocía la aurora y el crepúsculo y tenía en cuenta la posición de las estrellas. Por su parte, los egipcios, desde el 4000 a. C tenían un calendario solar, construían grandes tumbas, las pirámides, un trabajo que requería diferentes instrumentos. Además llevaban a cabo prácticas médicas.
En el siglo VI a.C, en Grecia, concretamente en Mileto, comienza a desarrollarse el pensamiento racional. Debido a diferentes factores, los griegos, tienen la oportunidad de entrar en contacto con nuevas culturas, nuevas formas de pensamiento y de entender el mundo, y esto da lugar a una crisis de valores. El hombre griego empieza a preguntarse a sí mismo cuál es el sentido de las cosas, se para a meditar acerca de cuál es la verdad, el pensamiento cierto y cómo es posible explicar la realidad, el mundo que le rodea. Todo esto da lugar a que Grecia comience a plantearse nuevos retos, nuevas formas de ver la vida y de explicarla. Estamos hablando, pues, del paso del mito al logos, el cambio que mencionábamos al principio.
Hasta ese momento, el mythos era la manera que tenían los antiguos griegos de dar respuesta a sus preguntas. Los poetas narraban oralmente estos relatos en los que los dioses poseían el protagonismo, puesto que todo lo ocurrido en cada uno de los episodios míticos venía de la mano de éstos. De este modo, llegamos a la conclusión de que, antes del siglo VI a. C, en Grecia se les atribuía a los dioses las causas de las cosas. Eran ellos los que daban sentido del mundo.
Debemos tener en cuenta que el paso del mito al logos tarda siglos en llevarse a cabo y las causas de ello las encontramos no sólo en factores políticos sino también sociales. La manera que tenían los griegos de agruparse en sociedad, ya desde la denominada Edad Oscura hasta la época helenística y la dominación romana, eran las polis. En resumen, estamos hablando de pequeñas ciudades con una economía que sentaba sus bases en la agricultura y con una política jerarquizada, completamente autónoma e independiente. En el siglo VIII a. C, el comercio dio lugar a un aumento demográfico importante y a fuertes colonizaciones, transformando las antiguas polis, que destacaban por su carácter cerrado, en ciudades abiertas, lo que permitió la evolución del pensamiento y de la cultura en general.
El diálogo que mantienen los griegos de aquella época con los forasteros, especialmente con babilonios, fenicios y egipcios, facilita el desarrollo de las primeras formas de comunicación con culturas distintas y, hasta el momento, lejanas para este pueblo. Así, surge el origen del pensamiento y, además, cambia el modo de ver la vida. Se dan cuenta de que los mitos no son suficientes a la hora de dar una explicación a sus inquietudes. A partir de ese momento, cualquier teoría debía estar basada en la razón. Haciendo uso de ella, el hombre piensa, investiga y decide por sí mismo cómo explicar la realidad. Este diálogo basado en la racionalidad es lo que nosotros llamamos logos y podemos hablar del nacimiento de la filosofía, de la ciencia.
Por otro lado, es necesario que tengamos en cuenta la diferencia entre la ciencia que desarrollaron los griegos con respecto a la que nos ocupa: Roma. Frente a un conocimiento de carácter especulativo propio de los griegos, hallamos una mentalidad romana distinta. Los filósofos griegos abrieron un gran número de campos de investigación, en especial los presocráticos. Los problemas que se planteaban giraban en torno a la naturaleza de los cuerpos celestes, las causas de fenómenos tales como los terremotos, los eclipses, el trueno y el relámpago, el origen de los seres vivos y del hombre y un largo etcétera. En cuanto a los romanos, el interés abarcaba disciplinas tales como la medicina, la agricultura, las leyes, la industria bélica y todo un elenco de conocimientos que compartían un mismo objetivo: la funcionalidad, es decir, que llevaban a cabo una ciencia pragmática.
En esta línea, con el proyecto que presentamos, "Guía específica de recursos científico-técnicos aplicados a El hombre y el mundo en los textos latinos a través de las nuevas tecnologías" trataremos diversas disciplinas, teniendo como base los propias manifestaciones literarias de determinados autores y siguiendo un camino innovador en tanto en cuanto a nuevas tecnologías de la información (NTIC’s), de modo que completaremos dicha guía a partir de bases de datos, vídeos explicativos, cuestionarios, análisis y traducción de textos originales, entre otros recursos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario